LA HISTORIA DE LOS 3 SOBRES




La primera vez que escuché la historia iba dirigida a un grupo de fundraisers que participábamos en un congreso en organizado por mi amigo Oscar Zuluaga en Bogotá, año 1996. Después la oí repetida en otros foros y dirigida a otros colectivos, pero ya no era lo mismo.

La historia se cuenta así:

Un fundraiser contratado por la Junta de Gobierno de una potente ONG al llegar a su nuevo despacho encuentra a su antecesor recogiendo sus bártulos.

Sorprendido le dice .- Disculpa no sabía que todavía estabas por aquí. Te dejo solo.

.- No te preocupes pasa, pasa – le responde – Estoy terminando. Por cierto, perdona el atrevimiento, pero voy a dejarte aquí estos tres sobres que te serán de ayuda si aparecen dificultades para cumplir con los objetivos que te marque la Junta. Ya mi antecesor me los había dejado y, la verdad, me sacaron de apuros los primeros años. Eso sí, de utilizarlos es muy importante que lo hagas por el orden en que te los dejo. Por lo demás, te deseo lo mejor y que disfrutes mucho del puesto. Hasta siempre.

Se marchó dejando al nuevo fundraiser un poco perplejo. Dejó los 3 sobres en la estantería y comenzó a trabajar.

Pasado un año tenía que presentar su informe anual a la Junta de Gobierno. Las cosas no habían ido como él esperaba. Los resultados no alcanzaban lo previsto y no sabía muy bien como enfocar la presentación. Agobiado, dando vueltas por el despacho, se acordó de los 3 sobres. Cogió el primero, lo abrió y leyó:

"Échame la culpa"

¡Claro! Fundamentó su argumentario defensivo ante la Junta como un alegato contra su antecesor: lo mal que lo había dejado todo, lo que le había costado arreglarlo, que ahora sí estaba en posición de arrancar, etc...

Coló. La Junta aprobó el informe, entendiendo las razones y dándole un respiro.

Pasó un segundo año igual de duro que el primero. Las campañas no funcionaron, el sector cada vez era más competitivo y captar fondos se estaba convirtiendo en tarea difícil. Se tenía que enfrentar de nuevo ante la Junta para su informe anual. Se acordó de los sobres. Como un rayo fue hacia la estantería, cogió el segundo, lo abrió y leyó:

"Échale la culpa a la Junta de Gobierno"

¡Eso es!, la Junta debería de implicarse más. Todos los vocales deberían de ser captadores de fondos para la organización, en caso contrario nunca llegarían a los objetivos que se propongan. Yo solo, sin su ayuda, no puedo lograr todos los retos, tenemos que ser un equipo y ellos deben liderarlo ¡Ese era el enfoque!

Funcionó. La Junta hizo acto de contrición, con cierto recelo porque ya eran dos años malos de recaudación y esa era tarea del fundraiser. No obstante reconocieron que efectivamente todos se tenían que implicar más para mejorar los ingresos de la organización. Así las cosas aprobaron el informe un año más.

Y llegó el tercer año. Igual de malo que los anteriores. Las cosas no acababan de funcionar y se acercaba la fatídica hora de la presentación anual a la Junta. Ya no tenía nada que decirles. O el proyecto le quedaba grande o los objetivos eran inalcanzables. Daba vueltas alrededor del despacho pensando argumentos a esgrimir ante los señores de la Junta.

¡Los sobres!

Se abalanzó desesperado sobre el último de los tres sobres que su antecesor le había dejado. Lo abrió y leyó:

" Prepara 3 sobres"

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