FUNDRAISER: TRAMA, NUDO Y DESENLACE



A los fundraisers patanegra les atraen los grandes retos. Ponerse al frente de una campaña de captación de fondos para un proyecto de cooperación internacional de una gran organización puede suponerte el todo o la nada.

Es como escribir un libro contratado por una gran editorial. Todo el mundo espera mucho de ti, tienes todo a tu favor para que se venda el libro, si de verdad es bueno, pero ¡Ay amigo! nadie te libra de enfrentarte cara a cara con la primera página de tu proyecto en blanco.

Empiezas a idear una trama, a modo de línea estratégica, facilitando una conexión especial de tu campaña con el público objetivo, que capte su atención.

Sufres tu propio nudo cuando los elementos marquetinianos se empiezan a volver contra ti, las agencias no traen propuestas valiosas, son más de lo mismo, los espacios que creías gratuitos no lo son, los voluntarios con los que contabas no son tales, la Junta de Gobierno de tu ONG te limita esa creatividad desbordante que les presentas como elemento esencial de la campaña.

Por último un desenlace, que por cuantitativo todo el mundo conoce, menos tú que arrastras todo el peso de la responsabilidad de lograrlo.

Hay múltiples proyectos que se prestan a este tipo de acciones: una niña necesitada de una operación urgentísima en el Monte Sinaí, una escuela de un poblado africano que necesita una reconstrucción, un parque natural en la Amazonia que necesita protegerse contra los taladores buscapastos.

Cuando uno cae en tus manos, es como un tesoro que necesita descubrirse. De lo que hagas por llegar a él se podrá llevar a cabo o no una acción hermosa que mejorará el mundo que nos rodea.

No hay trabajo más ilusionante que el de fundraiser detrás de un objetivo. Lo fui un tiempo y lo puedo decir.

Unicef  ha puesto en marcha un proyecto de este tipo. Busca 4 millones de dólares para un programa de protección infantil en la República Democrática del Congo.

Suerte al fundaiser que lidere el proyecto. Lo tiene todo: trama, nudo y desenlace esperado. El camino no será fácil, pero el premio merece la pena.

Comentarios

  1. José, ¿por qué lo dejaste? Tanto quema encontrar pícaros en un mundo que debería ser solidario.

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