CUÉNTALO CON UN VÍDEO

Oxfam Intermón ha decidido publicar en las redes sociales un vídeo para explicar en 3 minutos lo realizado en un año.

Vaya por delante que pienso que es una de las ong de referencia en el plano internacional y su compromiso y profesionalidad están fuera de toda duda. Pero en este blog toca analizar las acciones desde la perspectiva técnica del marketing humanitario.

Una organización como OI dispone de recursos suficientes para editar vídeos que cumplan con los 3 requisitos que todas las acciones de comunicación del tercer sector han de tener:

1º Ser capaz de llegar a la cabeza, al sentido común del socio, donante, voluntario o simpatizante.

2º Una vez allí y bien captada la atención, bajar al corazón hasta atraparlo (un vídeo así, si no te pone al menos dos veces la piel de gallina hay que repetirlo-la música ayuda a conseguirlo)

3º Atrapadas mente y alma, toca llamar definitivamente la atención hacia a la acción.

El vídeo titulado "Memoria 2013-2014" persigue los 3 objetivos, los guioniza, añade una música animosa, pero no nos parece que esté al nivel al que nos tienen habituados.


Llegar al corazón del espectador es algo que cualquier acción de comunicación de ong debe tener presente y no puede renunciar a ello Y menos una organización del nivel de OI.

Si creen que ese año tocaba darle visibilidad a voluntarios y/o técnicos (es lo que parecen ser los speakers) que el realizador tenga claro que si a ellos no se emocionan al verlo, el vídeo no está listo y emitirlo así lo condena al casillero del olvido.

OI hace infinidad de cosas, cosas increíbles y maravillosas, tantas que parece magia. Cualquier director de marketing "mordería" por tener la capacidad de emocionar que tienen todos los proyectos y programas de OI en el mundo. No hay mejor temática para erizar la piel que el trabajo humanitario bien hecho. Es por ello que han de poder decirlo, gritarlo, porque, además, haciéndolo, favorecen que el mundo entienda mejor lo que hacen y fortalece los vínculos que necesitan tejer con la sociedad.

El vídeo nos parece poco eficiente (siempre desde la perspectiva del marketing humanitario, ojo) primero porque no es una memoria, es un relatorio básico de proyectos, segundo porque no emociona y tercero porque el próximo vídeo, que lo habrá, será menos apetecible de clicar.

La viralidad en las redes se fundamenta en la confianza de sorprender que tiene el contenido que estás compartiendo y hoy, en redes, todo debe tener este propósito, que se comparta de manera automática. Son 3 minutos y 14 segundos esperando una emoción, tiempo suficiente para captar un pedacito de nuestro corazón, porque estábamos dispuestos a dárselo. Y no es fácil tener seguidores que esperen que les emociones cada vez que te ven aparecer en las redes.

Lanzar un vídeo sobre tu activad de dos años es una oportunidad, que de no aprovechar se convierte en una oportunidad perdida. Yo le he compartido, pero esta vez no me ha emocionado.

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