LA COCINA ECONÓMICA - A CORUÑA




En estos tiempos tan duros, de crisis económica profunda, muchas personas necesitan ayuda para salir adelante. En España son multitud las organizaciones de la sociedad civil que se dedican a ayudar a las personas sin recursos: albergues, comedores, roperos, asilos, pisos de acogida, horfanatos,... forman una tupida red de centros de ayuda que permite a nuestra, tan manida, sociedad del bienestar parecer que de verdad lo és. No sé que sería de todos nosotros sin ellas.

Un gran número son de origen católico, centrando en las personas sin recursos el grueso de su acción social. Otras muchas son laicas, instituciones benéficas impulsadas por gentes de bien que echan una mano para ayudar al prójimo.
Hoy traigo al blog una de las organizaciones más emblemáticas de la ciudad de A Coruña, que destaca por su buen nombre y mejor hacer: LA COCINA ECONÓMICA

Un magnífico artículo de Angel Varela aparecido en La Voz de Galicia me animó a la entrada. Siempre es más fácil cuando preparan el camino :-)

La entidad se fundó en 1886 por filántropos de la ciudad, presididos por el farmacéutico Antonio Lends (en la foto - Personaje de vida singular, de origen cubano llegó a ser alcalde de la ciudad en 1920). Desde entonces, de manera ininterrumpida, viene prestando el servicio de comedor social que le da nombre. Hoy la preside Albreto Martí Villardefrancos popular fotógrafo coruñés, que en su dilatada carrera dejó inmortalizada la vida de una ciudad, lo que le valió el Premio Nacional de Periodismo Gráfico.

Volviendo a lo social, la Cocina Económica se ha convertido en una eficaz institución centrada en lo que sabe hacer: servir comidas y dar servicios complementarios a los más pobres. Los que presta son:
Desayuno (80 raciones diarias) Recogida de comidas familiares para el domicilio: Orientado a las familias que, por diversos motivos, no pueden acercarse a los comedores, con unas 300 raciones diarias. Comedor general (Diariamente 170 raciones). Comedor 3ª edad: Para mayores de 65 años, son atendidas en un comedor separado y diariamente acuden 50 personas. Servicio Integral de Aseo, lavandería y aseo: Destinado a la gente “sin techo” que no puede ver cubiertas sus necesidades básicas de higiene personal y abrigo.

Dediqué un rato a bucear por su web para analizar aspectos relacionados con lo nuestro. Es amena, de rápida navegación y con información interesante. No obstante me atrevo a insinuarles dos recomendaciones. En primer lugar cometen el despiste, muy común, de no publicar ninguna memoria, ni de actividad, ni económica, pese a que las elaboran en papel. Es un documento entrañable el librillo que editan con todos los donantes del año, en el que se reseñan las cantidades en dinero o bienes. En  segundo lugar, en el apartado de donaciones, dificultan las on-line vía pasarela de pago. Esto tiene hoy fácil solución tecnológica y deberían incorporarla a las opciones que dan, que, por lo demás, están bastante bien articuladas.

Al ser una institución tan popular en la ciudad cuenta con el cariño y el apoyo de los vecinos. Las campañas de recaudación tienen mucha visibilidad y algunas fueron muy llamativas como la que organizó Luis Moya cruzando a nado el Estrecho de Gibraltar. O el más reciente acto benéfico que brindó el anterior alcalde y hoy Embajador de España ante El Vaticano, D, Francisco Vázquez, con una cena renacentista en la embajada.

Pese a todo, el grueso principal de su presupuesto cercano a los 600.000 euros anuales, viene soportado por las contribuciones periódicas de los particulares. Son también importantes las contribuciones en alimentos que recibe de diferentes empresas de la ciudad, así como las entregas de alimentos del programa de reparto de los excedentes de la Unión Europea, canalizados por Cruz Roja y el Banco de Alimentos.

En estos 114 años años de historia, habrán sido muchas las comidas servidas y otras tantas las historias de solidaridad que en sus comedores se han vivido. La sociedad civil de A Coruña tendrá siempre pendiente una deuda de gratitud con aquellos que hicieron posible que esta ejemplar organización pudiera ser fiel a sus principios fundacionales al servicio de los más necesitados, dando de comer al hambriento, así de simple y así de rotundo.

Yo me quito el sombrero.
  

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